La Semilla del Mal. Espíritus vengativos sin gracia

El cine de posesiones y exorcismos me llama mucho la atención, y siempre que puedo me veo algo. Si eres de los que no piden demasiado en una película de estas características, ‘La Semilla del Mal’ es para tí.

 

De qué va

 

 

Casey es una joven que vive una vida normal, hasta que un día empieza a ver apariciones misteriosas. Un niño la acecha allá por donde va. Cuando empieza a investigar, descubre que se trata de un dybbuk, el alma de una persona fallecida que ha sido expulsada del cielo. Para acabar con él, acude a un rabino y a un sacerdote que la ayudarán en el exorcismo. Pero no todo será fácil, y por el camino descubrirá secretos ocultos de su familia .

 

 


 

 

Algo falla en la ecuación

 

Siendo sinceros, ya desde el comienzo, hay que decir que el guion es bastante flojo. No deja de ser una historia muy vista, pero eso no tiene porque repercutir en el guion. Se ve que David S. Goyer no andaba demasiado inspirado en esos momentos, y aunque manejaba una historia que de por si podría resultar interesante, no consigue que nos enganchemos al 100%.

 

 

Intenta explicar demasiado las cosas y deja todo muy masticado. Lo interesante es que el espectador vaya atando cabos por si mismo, hacerle participe de lo que está viendo, algo que aquí no ocurre.

 

 

Gemelos malvados y rituales judíos

 

 

Dentro de lo que falle en la película, es interesante la historia que nos quiere contar, aunque no lo haga correctamente. Si eres de los que disfrutan con películas de espíritus vengativos, gemelos malvados, y rituales, puede resultarte mínimamente interesante. La manera en la que lo plantean no es del todo mala, pero si es verdad que presenta muchos fallos. Es bastante predecible, la verdad, y eso no resulta divertido.

 

 

Los actores secundarios, su mayor baza

 

 

Pero si hay algo por lo que merece la pena ver la película es por Idris Elba y Gary Oldman. Algunos podrán pensar que están desaprovechados en ella, y es bastante probable, pero son los que le dan un poco de coherencia a la cinta, y consiguen que, dentro de lo malo, uno se mantenga pendiente de lo que nos están intentando contar. Y que demonios, ambos son unos actorazos como la copa de un pino, y película donde salgan, película que engrandecen con su presencia.

 

 

Conclusión

 

 

Tampoco le podemos pedir peras al olmo, siendo sinceros es una de esas películas que olvidarás cuando pase el tiempo, pero tiene un cierto encanto. Puede que sea por Elba y Oldman, puede que por su historia. Para una tarde de terror, es bastante pasable.

 

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