La Maldición de Hill House, una de casas encantadas

El pasado 12 de octubre llegó a Netflix uno de los más esperados: ‘La Maldición de Hill House’. Y, después de su visionado, tengo que admitir que es todo lo que prometía, y mucho más. Terror, suspense e intriga, mucha intriga.

 

¿De qué va?

 

Una familia rota, casas encantadas, muchos secretos y una tragedia. Esos son los puntos de partida para que un grupo de hermanos se reúnan de nuevo y salgan a la luz los oscuros secretos de su infancia. Nada queda en el pasado, y los fantasmas siempre regresan.

 

¿Más de lo mismo?

 

Podríamos pensar que sí, pero estaríamos muy equivocados. La trama y la historia es típica: una casa encantada que le hace la vida imposible a sus habitantes. Pero la cosa cambia cuando alguien con un poquito de criterio coge las riendas. Mike Flanagan ha sabido llevar a buen puerto una historia mil veces vista, darle una vuelta de campana y hacer algo brillante.

 

El guión es magnífico, jugando con las escenas del pasado (a través del flashback) y el presente, uniéndolo todo de manera magistral, y no dejando nada al azar. Dramas familiares revestidos del terror más primitivo. Cuidado, incautos: tiene algún que otro susto importante que os hará saltar en el sillón.

 

La casa, un personaje más

 

Está claro que, en este género, y cuando hay casas encantadas de por medio, éstas son clave para la trama. En esta serie no iba a ser menos. Funciona como un personaje más, como otro hermano, como otro hijo, como un ser viviente que hace la vida imposible a nuestros protagonistas.

 

Su ambiente tétrico, podrido, con ese aparente silencio lleno de sonidos quedos, y, sobre todo, los fantasmas de los recuerdos; todo ello hace que esa casa cobre vida, y nos haga removernos en el asiento cada vez que la cámara se pasea por los pasillos y habitaciones de la imponente mansión.

 

 El movimiento de la cámara, punto clave

 

¿Qué seria de una serie de terror sin la cámara moviéndose de un lado a otro? ¿Sin esos ángulos que dejan ver tanto y tan poco a la vez? ¿Sin los planos secuencia? Esto es imprescindible en la serie. Da la sensación de más angustia, más intriga, más estar cerca de los personajes y sentir lo que ellos sufren (hay un plano secuencia en el sexto capítulo que es una pasada), lo que sienten.

 

Flanagan hace uso de este recurso para hacernos más participes de todo lo que ocurre, y captando todos y cada uno de los movimientos que se producen. Terror clásico, con un toque de modernidad.

 

Conclusión, ¿habrá segunda temporada de La Maldición de Hill House?

 

Si eres fan del terror, no puedes perderte ‘La Maldición de Hill House’. Es de esas series que no lleva a engaño y que te da lo que te promete. Mike Flanagan se corona con ella como un maestro del cine de terror, y con razón. No te lo pienses más y corre a Netflix a verla.


Tras el éxito de la primera temporada esperamos que Netflix renueve pronto La Maldición de Hill House por una segunda temporada y nos llevemos todos una alegría.

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