Homecoming: A film by de Beyoncé. Mejores Documentales Netflix

El 17 de abril, Netflix estrenó un concierto-documental de dos horas llamado Homecoming: A film by Beyoncé, dirigido por la artista de música pop estadounidense Beyoncé. El documental recoge la exhaustiva preparación de la artista para su actuación en Coachella, que aprovecha para hablar de raza, mujeres fuertes y la importancia de la representación.



Sinopsis


El 80% de Homecoming es una grabación en vivo de Beyoncé del espectáculo del año pasado en el concierto de Coachella. El resto de las inserciones documentales, hablan de los muchos meses de preparación para este show y lo que la artista invirtió para el demandante público del evento.


Mediante imágenes vemos como nuevamente estamos hablando de racismo y de cómo Beyoncé le da a la gente la oportunidad de expresarse. Bailarines, músicos, todos afroamericanos cuentan sus historias de cómo llegaron allí y de sus problemas dentro de una comunidad que no los aprecia. Coachella se ha convertido en uno de los festivales de música más importantes de los Estados Unidos, que reúne a los grandes de la industria y el entretenimiento en el escenario.



La influencia de Beyoncé


Pocas artistas ha habido en el siglo XXI más sólidas e influyentes que Beyoncé. La texana no es sólo una cantante excepcional y una show-woman de escándalo, sino toda una institución cultural que, como muy pocos, puede presentase con su nombre de pila.


Para una artista con tantos “hits” en la cartera, no es difícil montarse un espectáculo pirotécnico a su medida. Pero lo que Knowles hizo en el Coachella de 2018 fue algo muy diferente. Fue una declaración de intenciones, una performance política y una catarsis personal sobre un escenario que recibió el retorno más significativo de la diva del pop.



Algo más que un espectáculo


El documental Homecoming: a film by Beyoncé, se ha estrenado en Netflix, para recordarnos que Beyoncé canta y baila como nadie, pero también que tiene muchas cosa que decir y otras tantas por las que luchar. Nunca la habíamos visto tan política como en este filme, dirigido y producido por ella misma, en el que huye de los formatos clásicos y monta un auténtico discurso de raza, género y clase.


No es sólo la grabación de un concierto ya icónico: es casi un tratado de cultura. Los elementos son una pirámide coronando el escenario, doscientos bailarines y músicos, invitados de excepción y una directora de orquesta que mira con fiereza a las miles de personas que cubren el desierto frente a ella. Frente a ellos. Porque si algo tuvo claro la cantante es que este espectáculo existía para ser compartido por todo un equipo heterogéneo de personas que merecían ser representadas sobre los escenarios.


Hacia esa necesidad enfoca algunas de sus reflexiones más acertadas. “No puedes ser aquello que no puedes ver”, se lee en una de las muchas citas que recorren el documental. Añade además que Beyoncé fue la primera mujer afroamericana en liderar el cartel del festival Coachella. Y las puertas que ella abre servirán para las que vengan después.



El trabajo detrás del Show


Entorno a este concepto se construye gran parte de este espectáculo, bautizado como “Beychella”, que se representó en dos noches, una de amarillo, otra de fucsia, y acarreó ocho meses de preparación y ensayo. Homecoming nos permite ver el trabajo que implica un show de estas características, y toda la complejidad del concepto que Beyoncé quería llevar al escenario. Como asegura, ningún color, luz o tela de ropa se escogió al azar. Ella sabía lo que quería, y lo llevó a cabo con la mayor precisión posible.


El elemento estético más importante de todo el montaje nacía de la experiencia universitaria, que quizá no entendamos del todo hasta la cita final. “Muchas personas e intelectuales con conciencia cultural se han graduado en universidades tradicionalmente afroamericanas, incluido mi padre”, cuenta y añade: “Hay algo increíblemente importante sobre la experiencia HBCU que tiene que ser celebrado y protegido”.


Knowles quiso que el vestuario reflejase a esas orquestas y cuerpos de baile femenino universitarios, donde se exhibe con orgullo, como en toda su discografía, la herencia africana y las características únicas de la población afroamericana.



La presencia del feminismo


El hecho es que Beyoncé es la primera mujer de piel oscura en convertirse en la protagonista de Coachella, por lo que decidió celebrar un evento significativo en una enorme escala. De todos modos, las mujeres son parte de los 20 años de la historia de Coachella. Björk estuvo dos veces. En 2017, fue seguida por lady Gaga como reemplazo de Beyoncé, quien debería haberse desempeñado en ese momento pero tuvo que cancelar debido a su avanzado embarazo, las representaciones femeninas en el evento ha sido por debajo de la minoría.


La reivindicación de la mujer libre y dueña orgullosa de su cuerpo era otro de los pilares del espectáculo, que no desaprovechó para definir lo que significa ser feminista. A Beyoncé no le asusta la palabra, porque sabe lo que representa. Y no hubo mejor momento que este show para presentar a sus compañeras de Destiny’s Child, Kelly Rowland y Michelle Williams, a las que llamó sus “mejores amigas”.


En este segmento final, donde se oyeron clasicazos como “Say my name”, también hubo lugar para Solange Knowles, su hermana, de igual modo que lo hubo antes para su marido, Jay-Z. Todo queda en familia.



Del concierto a los momentos íntimos


Y es que Homecoming se va de lo macro a lo micro, del concierto a los ensayos, de las grandes reflexiones a los momentos familiares, de las miradas de diva a las risas con su hija pequeña. Una combinación infalible entre mujer y la leyenda donde se permite ser vulnerable e imperfecta, para acabar representando lo que es Beyoncé Knowles: artista, madre, referente, icono.


Homecoming no tiene nada que decir sobre la historia del festival, es solo un documental sobre el concierto del año pasado de Beyoncé. Lo más importante sobre este trabajo es que se explican las influencias de los movimientos negros, que se pueden encontrar en parte en los trajes elaborados en el escenario y en muchos de los bailes y representaciones.


Por otra parte, cada división entre concierto y narrativa del camino hasta el espectáculo, son divididos por citas de la escritora Toni Morrison, y la artista y activista de los derechos civiles Maya Angelou. Por lo tanto, la película no solo trata sobre música, sino que quiere dejar en claro de que lado está.


Beyoncé cuenta las dificultades que tuvo que asumir para ponerse en forma después del nacimiento de sus gemelos. De todos modos, ella como directora siempre da poca información sobre su vida privada, y sin caer en el sensacionalismo, nos queda la pregunta de ¿Qué significa estar en el centro de atención como madre de tres hijos?



En Conclusión


Por impresionantes que sean los esfuerzos, que se organizan naturalmente para despertar simpatía del público, Homecoming no es un documental independiente sobre Beyoncé. Es una película que viene de ella misma, como co-directora. Determina lo que la gente ve. Sabemos que Madonna es uno de sus grandes modelos a seguir, eso se vuelve más que obvio mientras el metraje avanza, sus auto-redenciones se sabían siempre como estrategias calculadas. La intimidad que la película reclama es apenas perceptible, las escenas que se ven detrás de cámaras son demasiado cortas y superficiales.


Si quieres ver un extraordinario concierto, esta es tu película, pero si quieres conocer realmente a la persona detrás de la estrella, puedes ahorrarte más de dos horas y no ver este trabajo. A pesar de las afirmaciones de lo contrario, Homecoming no quiere y no puede ofrecerte más. Sin embargo, los fanáticos, por supuesto, pueden estar contentos de que disfrutaran del concierto, junto con la extraordinaria estrategia de el álbum lanzado en paralelo.


Beyoncé hizo historia con su aparición en Coachella, pero no puedo decir eso de la película que le respalda. Mientras que las grabaciones en vivo capturan la energía del espectáculo y le dan un vistazo a la génesis de la historia.