Hijos de los hombres, la gran obra de Alfonso Cuarón. Mejores Películas Netflix

Hoy hablaremos de la película Hijos de los hombres, un trabajo audiovisual fruto de la adaptación de la obra escrita original. Aquí, el ejercicio crítico realizado recae simplemente de la obra cinematográfica pura.

 

El sueño de todo cineasta es realizar una película que consiga transportar inmediatamente, a todo aquel que lo vea. El don de la ubicuidad es un pacto entre espectador y director en el cual el primero de ellos tiene la oportunidad de presenciar todo sin ser visto. El espectador tiene la capacidad de ver todo lo que pasa a su alrededor desde una posición privilegiada.

 

 

No obstante, todo esto es una falacia, puesto que es el director el que controla los diferentes puntos de vista y todo aquello que va a poder ver el espectador. Ese engaño puede ser evidente en muchas ocasiones, como resultado de esa falta de abstracción, el espectador sale y entra de la película, no llegando a conectar con ella de una manera adecuada.

 

 

Esta acción es la que diferencia a los buenos directores de los mediocres. Con toda esta explicación quería explicar lo necesaria e imprescindible que debe ser una correcta dirección. Hijos de los hombres es magnífica en este aspecto.

 

 

La excelencia bajo un banal guión

 

 

En un futuro no muy lejano, la humanidad se ha vuelto completamente estéril, el mundo está al borde del colapso y solo Reino Unido parece prevalecer dentro del mundo civilizado. El protagonismo recae sobre un hombre al que no le queda nada en la vida. De pronto una causa común se revela y su única misión será proteger a una mujer con un nostálgico don.

 

 

Hijos de los hombres presenta un guión que podríamos haber visto en muchas otras películas. Nos cuenta la redención de su personaje protagonista mediante un viaje, un trayecto con un objetivo muy claro: salvar la vida de una mujer. Esta historia la hemos contemplado en el cine en multitud de ocasiones.

 

 

El viaje tanto físico (de un punto A a un punto B) como psicológico (dentro de la mente y personalidad del protagonista) es algo que se ha explotado en el cine desde tiempos inmemoriales. No obstante este viaje del héroe tiene importantes diferencias con los clásicos que podrían representar Luke Skywalker, El Señor de los Anillos u otras grandes películas: este viaje transcurre de la mano de un contexto ficticio que perfectamente podría convertirse en realidad.

 

 

Ese contexto se crea a partir de pequeños detalles. El guión, pese a no ser muy revolucionario cuenta con momentos en los que la narrativa se apodera de la película. Detalles en las conversaciones, palabras muy bien elegidas, expresiones y acciones que dotan de una increíble personalidad a los personajes y al nuevo mundo en el que viven.

 

 

Una de las escenas que mejor introducen al espectador dentro de la película ocurre al principio del metraje. Todo el mundo contempla un televisor en el que se muestra una noticia de lo más peculiar: el ciudadano más joven de la Tierra acaba de fallecer. Algo que no sería relevante en la realidad, allí es una titánica carga emocional.

 

 

El espectador enseguida se da cuenta, de la manera en la que tiene que tratar de comprender la película y se le traslada al drama que se está viviendo en el contexto de Hijos de los hombres.

 

 

Un diseño de producción exquisito

 

 

Escenografía y localizaciones colaboran creando un obra tan extensa como perfecta. Todo lo que se muestra en Hijos de los hombres tiene un significado y una razón de ser. El tremendo esfuerzo de Cuarón por coordinar la tremenda envergadura de esta producción hace que este director y su trabajo tenga aún más prestigio.

 

 

El espectador se cree estar en ese Reino Unido casi postapocalíptico. Fotografía, vestuario y grabación coinciden en dar vida a todo lo que sucede en esta distopía. Cuarón narra un viaje a través de todo tipo de lugares.

 

 

Desde la gran urbe de Londres hasta la campiña inglesa todo resulta creíble, tan verosímil que fuerza una conexión inmediata con el espectador. Un contexto histórico ficticio se consigue dar la vuelta hasta parecer algo muy habitual.

 

 

Dirección en su más pura esencia

 

 

Hay maneras y maneras de enfocar un punto de vista dentro de una película. La elección de planos, la toma de decisiones técnicas y el modo en el que el montaje interfiere son cuestiones sumamente importantes. Para mostrar en Hijos de los hombres, Cuarón opta por la no fragmentación.

 

 

Los planos secuencia son habituales durante toda la película. Esta es una decisión que afecta de gran manera a un film. Al ser un plano continuo, lo que se ve solo se podrá hacer una vez. Para grabar en una sola toma una gran cantidad de elementos se necesita una extraordinaria coordinación y saber hacer.

 

 

El director mejicano cumple de manera sobresaliente. El plano secuencia del final de la cinta es uno de los mejores y más extensos que jamás he visto. Esta elección en el montaje afecta al manejo de los ritmos dentro del metraje. Hijos de los hombres es una obra excelente en cuanto al manejo del tiempo y el suspense.

 

 

100% recomendable

 

 

Desde luego, Alfonso Cuarón tiene una extensa y completa filmografía, pero si tuviese que quedarme con una sola película suya sería Hijos de los hombres. Es un ejemplo del buen hacer de un cineasta. Una película que no busca la complejidad mediante una historia que de quebraderos de cabeza, sino que usa su aplastante calidad en todos los aspectos técnicos y visuales.

 

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