Fievel y el Nuevo Mundo. Nostalgia de la infancia. Mejores Películas Netflix

La acción nos sitúa en 1886, donde una familia de ratones se ve obligada a huir de su hogar por culpa de unos gatos rusos que tienen tomado el país. Así se embarcan en un viaje hacia América, la tierra prometida. Pero en el viaje, estalla una tormenta en la que Fievel se separa de su familia. Comienza entonces una búsqueda en la que se darán cuenta de que América no es tan bonita como parecía.



Vuelta a la infancia


Es inevitable sentirme nostálgica al ver esta cinta de nuevo, y le doy gracias a Netflix por volver a traérmela de vuelta. Recuerdo verla en bucle de pequeña, y siempre terminar llorando con ella, porque llega, y mucho, va directa al corazoncito, sin ningún tipo de pudor.


Os confieso que me ha vuelto a pasar: ese nudo en la garganta ha estado presente desde que ha empezado hasta el final. Me ha transportado a mi infancia y me he encontrado cantando las canciones.



El genio de Don Bluth


Y es que lo ha hecho, no una, sino unas cuantas veces: el tocarnos la fibra sensible. Lo hizo con ‘Fievel y el Nuevo Mundo’, pero también con ‘En busca del valle encantado’ y ‘Los perros van al cielo’. Tiene más, por supuesto, pero estas tres son las que yo más veía de pequeña, y de las que guardo un recuerdo muy bonito.


Steven Spielberg fue listo en aliarse con él, porque sin duda es perfecto para la animación, que por otro lado es muy cuidada y preciosa, por no hablar de las canciones. Ya sabemos que en las cintas de animación es algo fijo, y aquí no iba a ser menos. Debemos darle las gracias a Don Bluth por tantos buenos momentos y tan buenos recuerdos.



Persiguiendo un sueño


El tema principal de la película es la persecución del sueño americano, ese que todos andaban buscando para solucionar sus vidas, pensando que eso haría sus vidas más fáciles, pero dándose cuenta de que las cosas no son tan bonitas como las pintan, y los problemas están en todas partes.


En esta ocasión, ese peligro está representando en los gatos, puesto que nuestros protagonistas son ratones. Personajes por otra parte muy bien construidos y por los que sentirás una empatía casi al instante, siendo participe de sus desventuras y de su felicidad o de su tristeza.



No hay que fiarse de las apariencias


Y este es otro de los temas de la película: las apariencias engañan. Para nosotros está bastante claro, pero no está de mas que los niños aprendan que no siempre se puede juzgar por una primera impresión, y que conocer a las personas es lo que hace que realmente descubras como son. Ni todos los malos son tan malos, ni todos los buenos son tan buenos: hay gatos buenos y hay ratones malos, y hay que aprender a distinguir unos de otros y no prejuzgar a nadie.



Conclusión


Es una película preciosa para ver en familia, y no tengáis ningún tipo de miedo en ponérsela a vuestros pequeños, porque estoy segura de que les va a gustar. Y a vosotros, en serio, darle una oportunidad, porque no tiene desperdicio. Una vez más: gracias Netflix.

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