El Renacido, la excelencia del cine

Muy de vez en cuando surgen películas que llevan por bandera la verdadera esencia del cine. Obras que son una oda a la evolución del séptimo arte y al tratamiento de las imágenes. Muy de vez en cuando, una película se eleva por encima del resto y clama por estar entre esas cintas que pasaran a la historia. El Renacido presentó su candidatura a ese puesto entre el Olimpo fílmico. Hoy hablaremos de ella.

 

El Renacido, una historia de supervivencia

 

El Renacido es una historia de supervivencia, una historia de venganza. En pleno colonialismo estadounidense, un trampero llamado Hugh Glass tratará de salir con vida de los bosques de Luisiana. Naturaleza y humanidad se convierten en los peores enemigos de Glass, que tendrá que recurrir a todo tipo de artimañas para sobrevivir y reclamar su venganza. Sin embargo, la trama de El renacido no es por lo que esta película merece mención, sino por su realización. El renacido está disponible en .

 

La importancia del director

 

Si por algo se caracteriza Alejandro González Iñárritu es por la excelencia técnica que presentan sus películas. El director mejicano ha ido evolucionando y con él su cine; de historias más entrelazadas y narrativamente más complejas (Babel) a cintas en las que la fotografía y el sonido son los que llevan la batuta de la narrativa. Lo vimos primero con Birdman y sus claustrofóbicos planos secuencia, pero es en El renacido donde la precisión óptica y vibrante de Iñárritu llega a su culmen.

 

El renacido es poesía visual. Su fotografía atrapa al espectador y le transporta al mismo lugar en el que están los personajes. Muchas películas consiguen esto, la realidad creada es algo que todo cineasta tiene que saber plasmar. El espectador es un observador invisible que vive dentro de la película gracias a la fotografía. No obstante, El renacido no solo da al espectador la libertad de ver sino que también le ata. Cualquiera que se sumerja esta película está viendo lo que Iñárritu quiere que vea. El director muestra con la cámara, pero la ubicuidad del espectador en la película queda reducida a una falacia.

 

La cámara

 

La cámara es el instrumento con el que Iñárritu moldea su creación. Los diferentes planos, objetivos y secuencias hacen que El renacido sea como es. El tratamiento de la imagen no queda reducido al cuadro y los límites que estipula. La esencia de la película va más allá de lo visible. El fuera de campo (todo lo que no se ve en la pantalla), cobra una importancia capital dentro de la obra. Pese a no poder ver lo que ocurre, el espectador consigue hacerse una idea de lo que está sucediendo fuera de los límites que marca la cámara. Esto puede parecer una casualidad, pero no lo es en absoluto. Una vez más, el director vuelve a mover sus hilos; todo está planificado, no hay nada al azar.

 

Cabe destacar que la cámara (casi siempre en movimiento) no se aleja de los personajes y gracias al uso de objetivos gran angulares hace que los rostros sean tan cercanos al espectador que este pueda sentir la agonía por la que están pasando. Esa cámara en constante movimiento nos lleva al siguiente punto.

 

La no fragmentación de la obra

 

El esqueleto de El renacido es su continuidad espacio-temporal. Evidentemente, el film presenta una fragmentación. Sin embargo, los momentos más importantes son, en su mayoría, tratados mediante una continuidad otorgada por los planos secuencia. La no fragmentación del metraje otorga una mayor concepción global al espectador. En estos planos (ataque de los indios) todo está integrado espacialmente gracias a la movilidad de la cámara. Una vez más, la cámara es la que ordena. Al espectador no le queda otra que seguir el juego del realizador teniendo como consecuencia la perdida de ese don de la ubicuidad del que hablaba antes.

 

¿Cómo recupera el espectador la sensación de encontrarse en medio de la película?  Gracias a la tensión dramática que se consigue al hacer que el tiempo que transcurre en la pantalla sea el mismo que fuera de ella. La eliminación de elipsis y la repercusión que tienen los planos secuencia hacen que el espectador queda absorto ante la gran cantidad de acontecimientos y detalles que ocurren al mismo tiempo. Esa es la magia de El renacido, la magia del cine.

 

Calidad atesorada

 

La fotografía del último film de Iñárritu hace que todo fluya ante los ojos del espectador. El renacido te transporta a un lugar tan bello como aterrador, tan brutal como emotivo. La cinta merece la pena de principio a fin y establece un vínculo especial con todo aquel que contempla sus bellos paisajes. No es de extrañar que en el último segundo de película, el protagonista mire directamente a cámara. Leonardo DiCaprio mira al espectador rompiendo la barrera de realidad. El espectador ha viajado con él y ha visto su devastadora odisea. Es hora de que el personaje responda a quién le ha visto. La película conecta directamente con su público.

 

El Renacido podrá tener un guión simple y un metraje demasiado largo, pero no hay que ver esta película por eso, sino por la gran cantidad de recursos que presenta y que el cine ha ido desarrollando a lo largo de su historia.

 

El film rompe con el juego dramático tradicional y se vale de la cámara y las técnicas fílmicas para darle al espectador una experiencia que va más allá de lo preestablecido. La excelencia se consigue tras esfuerzo, dedicación y apuestas arriesgadas. El renacido, la excelencia convertida en imagen.

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