El Caso Alcàsser en Netflix. Mejores Documentales Netflix

El Caso Alcàsser en Netflix. Mejores Documentales Netflix

El documental El Caso Alcàsser que puedes encontrar en Netflix, explora el asesinato de las tres niñas y sus consecuencias mediáticas. Todo lo que necesitas saber sobre El Caso Alcàsser y más, lo tienes aquí. Uno de los mejores documentales de Netflix.

El documental El Caso Alcàsser que puedes encontrar en Netflix, explora no sólo el asesinato de las tres niñas de Alcàsser en 1992, sino también las consecuencias mediáticas y sociales que originaron. Ahora tenemos la perspectiva suficiente para entender por qué aquellos años fueron la vergüenza del periodismo y la debacle de las conquistas feministas de los años 80.

El Caso Alcàsser

La primera producción documental de Netflix en España es un excelente trabajo ensayístico sobre el caso más mediático de la historia de la crónica negra del país, pero también una reflexión sobre el tratamiento informativo que en su día moduló la investigación. Lo hace al estilo propio de su director, Elías León Simianini, enviando unos cuantos mensajes que dejan bien claro su posicionamiento, pero sin necesidad de excesivos subrayados.

La serie creada por Ramón Campos y Siminiani nació con la intención de ser una crónica de los hechos que llevaron desde la muerte hasta el descontrol mediático.

El Director

Leon Siminiani ya demostró su buen hacer en la mucho menos ambiciosa, más personal y lírica, y muy reconocida por la crítica Apuntes para una película de atracos. Más cercana a Alcàsser está El Caso Asunta, otra miniserie documental sobre un caso criminal contra la infancia, pero mucho más fresco en la memoria.

Todos se caracterizan por un uso sencillo, directo, didáctico, pero también muy esforzado de las imágenes, que sirven para hacer comprender al espectador cuestiones que a veces se dejan de lado en documentales de este tipo: márgenes de tiempo, relaciones entre personajes, distancias espaciales.

El análisis de Alcàsser

En El caso Alcàsser el impacto mediático se trata con tal profundidad que los cadáveres de las tres niñas ya han aparecido en la segunda mitad del primer episodio, y éste se centra en los escalofríantes programas televisivos dirigidos por Nieves Herrero y Paco Lobatón y que se emitieron desde la localidad. Ambos, sobre todo el primero, marcan un antes y un depsués en el tratamiento de los sucesos en televisión, y posiblemente quien se reencuentre ahora con ellos después de casi tres décadas no los recordará tan crudos y extremos.

Tras eso, la serie se centra en las investigaciones: describe con todo detalle la implicación de Ricart y Anglés, a la peculiar familia de éste, y también entra a fondo en las teorías conspiracionistas que defendieron el padre de una de las víctimas, Fernando García, y un criminólogo, Juan Ignacio Blanco, que abre las puertas del programa de Pepe Navarro al primero.

El tramo final de la serie se dedica al juicio de Ricart y a las conclusiones, descabezando parcialmente las teorías conspiratorias y revisando la historia de violencia de género en España, que empezó a contemplarse de forma distinta gracias a este caso.

El caso Alcàsser: los abismos de España

La serie de Siminiani no solo hace un tremendo esfuerzo por exponer de forma clara y relativamente neutral los hechos, sino que lo hace sin caer en el sensacionalismo. Por supuesto, la serie recurre a la narración de unos hechos atroces, pero tiene un sistema sencillo e interesante para saltar entre épocas y para ocular imágenes escabrosas, a través de bocetos al estilo de los que se hacen los juicios y que borran detalles a la vez que dan uniformidad estética a la serie.

Aún así, hay momentos de considerable crudeza. El recorrido del equipo del documental por la zona donde murieron las niñas, leyendo las declaraciones de Ricart que acabaron dándose por buenas, aunque él acabó diciendo que habían sido formuladas bajo coacción, es impresionante. Esa secuencia no solo es una de las partes más genuinamente creativas de la serie, sino que transmite, de noche y en un descampado valenciano, el terror y el sufrimiento que debieron sentir las niñas. Sin necesidad de tremendismo o excesos visuales.

La prensa carroñera de España

Desde el secuestro de las niñas el viernes 13 de noviembre de 1992, Alcàsser se había convertido en un plató de televisión. Fueron 75 días hasta que sus cadáveres fueron encontrados en la Romana (Tous), y cuatro años hasta el juicio contra el único detenido, Miguel Ricart "El Rubio". El otro acusado, y el que se cree que organizó y perpretó las partes más terribles del crimen, fue Antonio Anglés, que a día de hoy sigue fugado de la justicia. En todo este tiempo, desde la desaparición hasta la investigación para esclarecer los hechos, se declaró una guerra abierta en los medios de comunicación para conseguir los mejores datos de audiencia a costa del dolor de los familiares y más tarde encontrando un filón con las teorías conspiranoicas sustentadas por el silencio sobre el sumario del caso.

Herrero y Lobatón compitieron por acaparar la atención de los españoles, que cayeron en el morbo de estos programas como en una telaraña y se plantaron delante de la televisión para escuchar los detalles más escabrosos del caso. Era casi imposible no caer en ello: era el tema candente del momento, y nadie quería perderse ni una sola coma del relato. Los familiares, agradecidos en cierta manera por la visibilidad que los medios habían dado a la desaparición con la esperanza de encontrar a las niñas, se prestaron a toda clase de indecencias televisivas. Entrevistas en las que Herrero presionaba una y otra vez a amigas de las víctimas preguntándoles si pensaban que podrían haber sido ellas, que cómo se sentían, que si lo iban a poder superar, que si iban a saber perdonar, que si podrían seguir con sus vidas. La explotación del dolor llegó a límites que jamás deberían haberse cruzado.

El Caso Alcàsser centra gran parte de su discurso en estas dinámicas periodísticas que se vivieron en los años 90, y que sirvieron de referente para toda la telebasura que ha germinado desde entonces. En ese momento, cuando las cadenas privadas acababan de nacer en España y el miedo por este crimen se apoderó de toda una sociedad, las grandes empresas se dieron cuenta de lo rentable que resulta exprimir las intimidades de los demás.

Las teorías de la conspiración

Tras la salida del documental, las teorías de la conspiración han vuelto a flote. Una simple búsqueda en Twitter puede permitir al curioso adentrarse en muchas de ellas, aunque la serie se centra en la más conocida, que García y Blanco defendían en el "Mississipi", que había gente importante detrás del crimen. Alcàsser se posiciona sutilmente en contra de ellas, y las desmonta dejando hablar a los protagonistas.

La serie no da por sentado nada, pero está claro de qué palabras duda Siminiani, aunque esa carta se la guarda hasta el final.

Quizás el único "pero" de Alcàsser es haber dejado pasar la oportunidad de retratar a España en un momento específico: en el primer episodio se apunta al inicio de la crisis, el final del reinado socialista, el mítico y desastroso año 92. Un detalle perfectamente perdonable ante un esfuerzo de documentación titánico, con abundancia de material exclusivo (las 400 horas del juicio de Ricart habían estado archivadas en Canal 9 hasta ahora) y que marca un antes y un después para el género del documental criminal en España.

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