El Camino. Una película de Breaking Bad

El camino

La secuela de Netflix es el epílogo que Jesse Pikman merecía. Hoy os vamos a presentar El Camino: Una película de Breaking Bad.

El Camino. Una Película de Breaking Bad comienza justo donde acaba la serie: Jesse escapa del cuartel nazi en un coche modelo Camino (de ahí el título de la película) para refugiarse en casa de Skinny Pete (Charles Baker). Una vez recuperado comenzará su plan para huir para siempre de Alburquerque, lo que implica dinero y medios que no tiene a su alcance en principio.

Durante las dos horas de película nos encontramos con la narración en forma de flashbacks, de su cautiverio por parte de la banda del tío Jack, su trato con el personaje Jesse Plemons, y las consecuencias de ellos.

El propósito es contar la historia jamás contada de Pikman y su ansia por quedar libre para siempre tanto literal como figuradamente. Es, además, abordar ese gran cabo suelto de una serie que prácticamente ató casi todo lo que se tenía que atar a lo largo de sus poco más de sesenta eiposidios.

Lo que sí que respeta el espíritu de Breaking Bad es ese anhelo de contar las cosas tranquilamente, ofreciendo de paso un viaje al interior de nuestro protagonista. Hay momentos de tensión y momentos de ver el paisaje. Ese ritmo es lo que nos absorbe a la hora de ver la película.

Una película para completistas

El Camino no está, desde luego, pensado para las nuevas audiencias ya que depende demasiado de que el público haya visto previamente Breaking Bad.

Como epílogo de la serie funciona, si la valorásemos como película independiente no lo hace tanto. Se queda en una obra completista.

El Camino podría funcionar perfectamente como capítulo extra de la quinta temporada de Breaking Bad, tal es su afán continuista y su sintonía con la estética narrativa típica de la serie. Quizás su estilo general permita menos proezas visuales, pero encaja con el tono crepuscular de la película.

Las intenciones de Jesse Pikman a corto plazo son desaparecer del mapa, y para ello necesita dinero. Un apropiado flashback a sus tiempos de cautiverio y a su extraña relación con el sobrinísimo Todd (Jesse Plemons) da algunas pistas acerca de las coordenadas por las que se moverá la película. En la más clásica tradición de Breaking Bad, una mala decisión conducirá a otra dejando unos cuantos cadáveres por el camino.

Desaparecer no es fácil

Aunque la película de Breaking Bad podría haber tenido perfectamente una estructura de road movie zambullendo a Jesse en una continua persecución policial, Gilligan prefiere quedarse en Alburquerque, lo que propicia el regreso a escenarios que conocemos, el reencuentro con algunos personajes que quedan vivos y algún que otro difunto vía flashback. También deja clara la dependencia absoluta de su precedente: El Camino no es una nueva etapa, es el cierre definitivo de la anterior.

El Camino es efectiva y es un perfecto regalo para seguidores de la serie, sin duda Aaron Paul demuestra estar a la altura de un personaje icónico y aunque ya ha extirpado todo rastro de comedia de su caracterización, quienes hayan seguido su periplo desde el principio sabrán apreciar los matices de desesperación y vacío total en su mirada.

Un cierre adecuado y que no molesta pero que, en última instancia, queda como experimento algo superficial.

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