Bloodline

John Rayburn (Voz en off) "A veces, sabes que algo va a pasar. Lo notas... en el ambiente, dentro de ti, y no duermes por la noche. Una voz en tu interior te dice que algo va a salir estrepitosamente mal, y no puedes hacer nada para impedirlo. Eso mismo sentí cuando mi hermano volvió a casa". Así, de esta forma y con estas frases tan apocalípticas comienza el primer capítulo de la serie que hoy os quiero comentar. Como es evidente esta breve introducción nos hace presagiar que algo negativo ha ocurrido, y nos invita a conocer los hechos que han acarreado semejante reflexión. La serie en cuestión se trata de un producto original Netflix que produjo en el año 2015 siendo, para mí, una de las mejores series del año pasado. Señoras... Señores... les presento Bloodline.

 

La Familia, la Familia, ...

 

Los Rayburn son una familia con una gran reputación en su comunidad, los Cayos de Florida. Disponen de un pequeño hotel boutique en la región, y sus hijos, ya mayores, llevan vidas más o menos estables viviendo cerca de sus padres. Todos excepto uno, la oveja negra, el hijo mayor, el cual regresa a casa para una celebración familiar. Pero su regreso lo único que traerá será malestar y temor a desestabilizar emocionalmente y económicamente la unidad familiar. Los tres hermanos no permitirán que esto ocurra si para ello tienen que acudir a medidas extremas.

 

Bajo esta premisa, Netflix nos presenta una serie de 13 capítulos donde, inicialmente, conoceremos a los Rayburn: quienes son, cómo son, a qué se dedican. También nos presentarán su entorno y la comunidad donde viven. Y no dejarán de lado el pasado de la familia, los hechos que hicieron que Danny, el hijo mayor, tomara un camino más oscuro para su vida. Posteriormente, y debido a una fatalidad, se va viendo cómo una familia tan unida puede verse rota, resquebrajada por una sola persona, levantando la ira del resto y actuando en consecuencia para que todo vuelva a ser lo mismo.

 

Impresiones

 

Como veréis, el argumento es bastante tentativo, y eso fue lo que llamó mi atención. Me pareció una idea tan original, el mezclar los problemas familiares con el suspense y ciertos toques de thriller, que tenía que ver qué resultado daba en una serie. Y he de decir que el resultado es simplemente fantástico. No creáis que se trata de un culebrón con exageradas escenas dramáticas, ni mucho menos. Se trata de una muy buena historia, contada a sorbos lentos que te va atrapando poco a poco. Tan solo con el final del primer capítulo ya es suficiente motivación para saber toda la historia al completo.

 

Dentro de la gran calidad de esta producción, habitual en los originales de Netflix, destacar las interpretaciones. Son maravillosas, sobre todo la del hermano mayor, Danny Rayburn, interpretado por el actor Ben Mendelsohn, que obtuvo sendas nominaciones al Globo de Oro y al Emmy el año pasado por este papel. También encontramos a Kyle Chandler, interpretando a John Rayburn con una interpretación bárbara. Y, por último, destacar a papá y mamá, interpretados por los ya maduros Sam Shepard y Sissy Spacek respectivamente.

 

Fotografía

 

Otra de las cosas que me encantó de Bloodline fue la fotografía. Esos planos aéreos de los cayos de Florida unidos por la carretera, son maravillosos. Esas tomas que nos muestran las playas con sus palmeras y manglares, son de una belleza soberbia. Pero a pesar de que la serie se desarrolla en una localización muy paradisiaca, no se nos muestra nada colorista. Se nota que el drama y el terror acecha, y nos mete en una ambientación tenue y fría de acuerdo con las sensaciones de los protagonistas.

 

Ritmo lento pero necesario

 

Sé que todo esto parece muy apetecible y con muy buena pinta, pero no os quiero engañar y soy consciente que es una serie que no va a gustar a todo el mundo. El ritmo de Bloodline es bastante relajado, sobre todo en los primeros capítulos; y eso hay gente que no lo soporta y opta por abandonar. Sin embargo, hay que tener en cuenta que, para que una serie esté bien desarrollada, primero han de asentarse bien las bases y luego empezar a unir esas bases de tal forma que el desarrollo tenga cierto sentido y no vaya dando tumbos. Como el modelo de Netflix es colgar toda la temporada al mismo tiempo y que tú te organices en su visionado, no hay tanta necesidad de crear capítulos con final forzado que te deje totalmente atrapado para que la semana siguiente estés ahí deseando ver cómo continua. Pero tranquilos, en Bloodline sí hay cliffhangers y giros de guión.

 

Conclusión

 

¿Drama, suspense o thriller? La verdad es que es difícil de calificar porque la serie mezcla varios géneros, pero a mí me atrapó desde el primer capítulo. Afortunadamente no vamos a tener que esperar mucho para la segunda temporada ya que el 27 de mayo llegará a Netflix. Así pues, si os atrevéis con Bloodline, adelante; pero no la abandonéis, que lo mejor viene al final. Y si no os he convencido yo con todo lo dicho, a lo mejor John Rayburn os convence con una de esas frases que a mí me dejan helado: "Por favor, no nos juzguéis. No somos mala gente.... pero hicimos algo muy malo".

 

¡¡¡Hasta la próxima!!!


 

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