Babadook, el miedo en estado puro

Hace unos cuatro años, llegaba a nuestras pantallas una película que se convirtió, por derecho propio, en lo mejor de aquel año. Y no es para menos, porque ‘Babadook’ supuso un nuevo golpe de efecto para el género de terror.



¿De que trata "Babadook"?


Amelia es una madre soltera que, después de la muerte de su marido en un trágico accidente, aun no ha superado su pérdida. Vive con su hijo pequeño, Samuel. Aunque intenta llevar una vida normal, la ansiedad y la pérdida la hacen perder la cabeza, y más cuando su hijo empieza a tener pesadillas y alucinaciones.


Una monstruosa figura, sacada de un libro, acecha al pequeño, aunque ella no le cree. Amelia comienza entonces a notar una presencia extraña y amenazante en su casa que la lleva a pensar que quizás su hijo no esté mintiendo.



Pesadillas hechas realidad


Lo que caracteriza a ‘Babadook’ es su puesta en escena. En ella vemos un mundo de pesadilla, acechado por monstruos que acuden en nuestros sueños y no nos permiten discernir entre realidad y ficción. Es el terror en estado puro, el terror primario, aquel que nos hiela la sangre solo con un mínimo sonido o una simple sombra detrás de una puerta: el miedo como arma.



Reflejo del miedo


Jennifer Kent consigue, gracias a un guion magistral, mantenernos enganchados a la pantalla en cada momento, sin saber muy bien que es lo que vamos a ver, que monstruo es el que molesta a nuestros personajes y, sobre todo, si todo es producto de su imaginación o es la realidad. No es una película que eche mano de artificios muy pomposos, ni tampoco de sustos asombrosos; no le hace falta.


La intriga que puebla la cinta desde el primer minuto es suficiente para meternos el miedo en el cuerpo. Una criatura terrorífica que no es otra cosa que un reflejo de nuestro propio miedo y con la que tenemos que aprender a vivir, nos guste o no.



Dos actores, dos estrellas


Y es que la película no necesita nada más. No se vale de grandes artificios, como ya dije antes, y tampoco juega en esa liga con su reparto. Una madre (Essie Davis) y un hijo (Noah Wiseman), la relación entre ellos, la superación de la perdida que viven juntos, el día a día de dos personas que intentan ser normales cuando saben que no lo son. ¿Para qué simular lo que no eres? Ambos actores están inmensos en sus papeles, y sin duda son interpretaciones difíciles de olvidar.



¿Buscas el miedo en una película?


No es una película de terror al uso, no esperéis sustos por cada esquina, no esperéis un ‘Expediente Warren’ o un ‘Annabelle’. No, este es terror psicológico, puro y duro, ese terror que más que mostrar, se intuye, y seamos sinceros, este es el que más miedo da: el no saber que es lo que te está acechando y de que no sabemos como escapar.

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