Archer, el espía que me humilló

Aprovechando la recién estrenada octava temporada en Netflix, voy a hablaros sobre Archer, del género animación para adultos.


En Nueva York se encuentra una de las agencias de espionaje más importantes del planeta, la International Secret Intelligence Service (ISIS). Allí trabaja el agente más letal, elegante, misógino, narcisista y sarcástico del mundo: Sterling Archer.



Con esta descripción y este personaje –al que podríamos definir también como el resultado de meter a Torrente en la máquina que convertía a Urkel en su alter ego "sexy y refinado". Le acompañan en unas misiones propias del MI6 su madre –directora de la agencia y causa de su complejo de Edipo– y otros compañeros de trabajo, entre ellos su expareja y su nuevo amante.


En esta parodia de las películas de espías al más puro estilo James Bond, el motor de todo son las pericias de Archer en sus misiones secretas, siempre truncadas no por su estupidez, como estamos acostumbrados en este tipo de series, sino por su ego y su soberbia.


Obviamente con este protagonista no podíamos esperar un drama. Archer nos dispara una ráfaga de humor negro no apto para sensibles, donde la gracia no viene dada por simples salidas de tono en el lenguaje al estilo de South Park (únicos en su especie). Nos encontramos ante un grupo en el que la drogadicción, la ninfomanía, los tópicos tanto racistas como de género e incluso los insultos a cualquier minoría son lo habitual. A esta serie le suma el hecho de que los protagonistas son personajes de clase alta y refinada al más puro estilo  pero con todos sus excesos llevados al límite.


La animación no destaca por su dinamismo en la acción, pero sí por su cuidado en el diseño. Nos encontramos ante seres humanos hechos dibujo, no personas satirizadas, lo que aporta una seriedad perfectamente contrastada con su humor. También posee una banda sonora a la altura de un reparto realmente bueno que, sumado a un doblaje en español que deja mucho que desear, te hará imposible no querer verla en versión original.


Como ya he dicho esta serie no es para todos los públicos, pero si eres de los que se rió sin parar viendo El lobo de Wall Street, o de los que opina que los límites del humor son para flojos, no dudes en añadirla a tu lista. Y, si no, al menos inténtalo. Al durar 20 minutos cada capítulo puedes cubrir muchos ratos demasiado cortos para lo que suele ser un episodio normal. Archer cuenta con un palmarés nada desdeñable entre los que se encuentran un par de Emmys.


Si habéis llegado hasta aquí espero haberos influido lo suficiente como para darle una oportunidad a uno de los pocos rivales actuales de Rick y Morty. Que disfrutéis esta maravilla y nos vemos la próxima vez que no sepáis qué ver.

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